¿Cómo potenciar el rol de los Diseñadores en las empresas?

¿Qué nos piden en las empresas?

El diseño constituido como tal se muestra como un ser reciente dentro de la historia, el cual por muchos años se pensó que venía desde el arte y como este último le fue dando vida. Aquí es donde se cae en el primer error.

Ya que, en primer lugar el diseño es un proceso de creación visual con un propósito. 
Los conceptos de oferta, demanda y las exigencias de mercado deberán ser revisados hoy día. Las necesidades de los usuarios mutan, como así mismo la oferta de los servicios y los conocimientos que deban tener quienes atiendan a estas necesidad.
Por ello, el diseñador, como muchas otras profesiones, deberá replantear su escenario laboral, y reestructurar el alcance de la profesión para poder atender a nuevas necesidades de un mercado cada más necesitado de ideas y resoluciones creativas.

El problema que se expone aquí es plantear la necesidad que tendrá el diseñador de modificar su objeto de estudio, y ampliar sus herramientas y su alcance profesional para poder sobrevivir a los nuevos paradigmas comunicacionales y los avances de la tecnología.

Una pyme podría decirnos tranquilamente: «Todos tienen parte de la solución y que todos son, también, parte del problema. Seguramente la mejor manera de llegar a una solución es realizar un trabajo interdisciplinario ya que contar con mayor cantidad de variables nos permitirá llegar a un mejor resultado».
Lo que sí debemos reflexionar los profesionales del diseño, es si estamos en condiciones de ocupar estos equipos y si contamos con las herramientas y el lenguaje que permita comunicarnos con cada una de las otras disciplinas.

En nuestro caso, como Diseñadores en Comunicación Visual, esta formación académica nos permite explicar claramente los conceptos formales de la utilización de una tipografía, una imagen, una forma o un color y las instancias de lectura o uso de un potencial receptor.
Ahora bien, para bien o para mal la industria y el comercio se rigen por variables relacionadas a las finanzas, los costos, los impuestos, etc.

Todas las disciplinas que conforman una empresa están más entrenadas en el uso de un lenguaje empresarial y por tal motivo tienen alguna ventaja para controlar y dirigir los equipos interdisciplinarios. Lo que no poseen, generalmente, son los códigos que pueden potenciar las comunicaciones entre todas las partes.

De los diseñadores depende traducir el lenguaje técnico específico y generar un lenguaje empresarial común para poder conformar parte de estos equipos e incorporar en la estructura de la empresa un espacio permanente para el diseño y la comunicación.
A quién comunicamos
El diseñador de por si podría definirse como un comunicador visual, por lo tanto vive dentro de un mundo viviéndolo pensándolo y recreándolo como sociedad.

El diseño trabaja para seres inmersos en un tejido social y cultural activo llamado realidad. No tendremos otra alternativa que estudiar acerca de las capacidades y necesidades de cada eslabón social, para entramarlas en la estructura general de las comunicaciones.

Diseñar es siempre ponerse en el lugar de los otros para resolver comunicaciones desde la perspectiva adecuada. Como diseñadores y como usuarios intervenimos siempre en un diálogo de muchos, de características socioculturales diversas.

El contexto nos brinda la mejor fuente de información para proyectar, nos brinda el sentido de la oportunidad, es decir, los parámetros que indican cómo decir ciertas cosas en determinado momento para no obstaculizar la corriente de información.

El diseñador tendrá que saber utilizar ciertas herramientas para crear valor agregado a la empresa en un aspecto conceptual y creativo; no tan, como sucede en la actualidad, en su rol operario y desarrollador técnico. El diseñador tendrá que desarrollar su capacidad comunicativa para lograr un diálogo directo y empático entre la organización y los usuarios de la organización, fidelizar clientes, atraer porción del mercado, plantear un esquema ante una posibilidad de crisis y reflejar directamente sus acciones en ventas que devienen en ingresos.

El perfil de un diseñador se complementa con los creativos, cuentas, clientes y va formando un criterio un poco más funcional y menos artístico. Este fenómeno ha hecho que surjan comunicadores gráficos, estrategas gráficos y otros perfiles más sofisticados. 

El ámbito de acción de diseño es muy general, pues existe una solución para cada necesidad,  y cada área de nuestro entorno nos plantea una de ellas. Es por ello que se hace necesario que nos enfoquemos en la comunicación, ya que nuestra función específica, es COMUNICAR.

Trabajamos como INTÉRPRETES, en la planificación y en la presentación visual de mensajes tanto publicitarios, corporativos o institucionales.
Lo nuevo se convierte en el único criterio de referencia para el diseño, lo cual es incompatible con su idea fundamental: la del diseño como medio, como uno de los lenguajes de la comunicación.